El cambio climático propaga las exóticas epidemias del tercer mundo

Los vectores de transmisión de enfermedades como el dengue, el mal de chagas y otros tipos de zoonosis no conocen de clases sociales, ni de limitación geográfica: En busca de temperaturas más agradables, migran hacia los sectores urbanos y sectores que no han sido tradicionalmente endémicos

Nunca han sabido diferenciar entre una cosa y otra, pero como producto del calentamiento global y el incremento de las temperaturas en el planeta, los vectores transmisores de la enfermedad de Chagas en nuestro continente están aplicando aquella máxima científica de la supervivencia del más apto y están emigrando hacia las zonas que les ofrecen mejores condiciones climáticas.

Esto, más allá de lucir como un simple capricho adaptativo de los chinches, podría suponer la propagación de la enfermedad hasta zonas urbanas que no son habituales espacios endémicos, según lo afirmaron diferentes expertos congregados en el Foro Internacional de Eco Salud 2008, que se lleva a cabo en la ciudad mexicana de Mérida.

El mismo hecho del cambio de domiciliación del vector también supone que la enfermedad, que tradicionalmente ha afectado a los habitantes de las zonas rurales y más desposeídas, ya no se circunscriba a estos espacios y traspase las barreras de las clases sociales. Un ejemplo de ello lo tuvimos recientemente en Venezuela, cuando urbanizaciones de las clases medias de la ciudad capital fueron visitadas por el llamado chipo que generó una alarma colectiva entre la población citadina a principios del año 2008.

Precisamente, es el mal de chagas una de esas enfermedades catalogadas actualmente como “reemergentes” en el contexto de un planeta más caliente, entre las que también se encuentran el dengue y más de 100 tipos de zoonosis que se transmiten por el contacto entre el hombre con animales, incluso aquellos domesticados.

Chipo transmisor del Mal de Chagas | Archivo

Eventos naturales que también refuerzan su potencial destructivo por el cambio climático -como los huracanes y alteraciones en los ciclos de precipitación- están incidiendo en la distribución de estos vectores y su migración hacia sitios a los que no pertenecían antes como huéspedes. Tal es el caso del Aedes aegipty -mosquito transmisor del dengue- que ya se ha llegado hasta los Estados Unidos, luego de resistirse por años a la erradicación en buena parte de los países de nuestro continente.

La respuesta de la ciencia no se está haciendo esperar, aunque habría que evaluar hasta qué punto nuestros Estados están dispuestos a desembolsar mayor cantidad de recursos para enfrentar epidemias más agresivas o lo que sería lo ideal aún, para prevenirlas ¿Será posible teniendo como marco el derrumbe de la economía mundial?¿Sufrirá nuevamente la investigación y aplicación científica la marginación ante la “emergencia monetaria” y la radicalización de las crisis políticas y sociales que ya son el pan nuestro de todos los días en el hemisferio?
Lo que bien ya conocemos por la experiencia acumulada es que no hay progreso social pensable sin un avance científico que se traduzca en beneficios directos para los sectores sociales más perjudicados y lo que es más importante aún desde este concepto integrador de la EcoSalud, que involucre la participación activa de las comunidades. Es vital instruirlas a mejorar las relaciones con su medio ambiente y así influir en un incremento en su calidad de vida.

El planeta está en deadline y lo reclama.

Original: http://www.el-nacional.com/www/site/p_contenido.php?q=

nodo/58082/CienciayBienestar/El%20cambio%20climático%20pr
opaga%20las%20exóticas%20epidemias%20del%20tercer%20mundo

Essay: Application

Science is the key to the progress of our nations. In Latin American has been hard understand it, specially governments and mass media. Science journalists have to figth daily in order to that science and health information have an favoured place or first page. It’s a constant war that we only can win with preparation and a correct update of knowledge.

During my career I’ve tried to improve the way I do science journalism. It’s a challenge with myself. But, at the same time, it’s a commitment to my readers. Every word I write and every article I prepare could become a hope of more and better life for people who reads me.

Venezuela’s crisis has influenced our journalism. The politics is the favorite source for editors and even journalists, despite even our contry history as being a pioneer in Latin America’s journalism. For example, Arístides Bastidas was an world icon of this area. He won Kalinga Prize on 1982. This award is considered as the Nobel Price of science popularization.

I would like to have the chance to cover the meeting of the world’s experts on the relationships between health and the environmentt. I would
certainly take advantage of this experience.It would be a golden oportunnity to learn how can I write with a higher impact by knowing more specifics details, statistics and information about science’s world.

Venezuela needs to rescue its science communication and I really to wish be a part of a new generation ready to do it.