ENTREVISTA

MARÍA CARLOTA MONROY, investigadora guatemalteca reconocida como mujer destacada en el Foro Internacional Eco Salud 2008.

“Tengo que formar gente que me sustituya”

María Carlota Monroy, fundadora del Laboratorio de Entomología Aplicada y Parasitología de la Universidad de San Carlos, Guatemala, fue una de las cinco investigadoras reconocidas por su rol en la ciencia y en el desarrollo en el Foro Internacional de Eco Salud 2008, que se desarrolla en Mérida (México) desde el 1 de diciembre.
La celebración, organizada por la embajada de Canadá en México y el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC), distinguió también a otras cuatro científicas de reconocida trayectoria y aporte al desarrollo y Eco Salud: Cristina Díaz (Cuba), a Wijaya Lakashmi (India), Oyuntogos Lkhasuren (Mongolia) y Donna Mergler (Canadá).
Hija de un padre que con el humilde trabajo lustrador de zapatos logró terminar la universidad y una madre que a pesar de su sencillo origen también concluyó sus estudios, Monroy, doctorada en Entomología Médica de la Universidad de Usppala (Suecia), demuestra también tenacidad en su carrera.
En el año 2004, Monroy fue la primera mujer en ser galardonada con el Premio Nacional de Ciencias por parte del Congreso de Guatemala por su importante trabajo de investigación sobre el Mal de Chagas (base para la implementación del Programa Nacional de control del Vector de Chaga. Ella ha demostrado a lo largo de su carrera su espíritu pionero y empuje; sin embargo, no pierde la sencillez. Con su sonrisa amable y facilidad de palabra, Monroy comenta que el camino que ha recorrido ha sido complejo y que al hacer su trabajo no buscó ni esperó reconocimientos.
“Mis padres me enseñaron a hacer las cosas de manera que sirvan a otros y ésa ha sido mi filosofía y de vida”, asegura la destacada científica.
Monrory coincidió con sus colegas investigadoras distinguidas en el Eco Salud 2008 a la hora de señalar que la tenacidad y perseverancia son la clave para avanzar, a pesar de las dificultades y pocos recursos, en el mundo de la ciencia, tradicionalmente dominado por los hombres.

DIÁLOGO

Pregunta (P): ¿Qué significa para usted recibir este reconocimiento en el Eco Salud 2008?
Respuesta (R): Es más responsabilidad porque ponen los ojos en mí y eso quiere decir que tengo dar más de mí misma. Si puedo trabajar en algo que a mí me gusta y además dejar algo que sirva, es lo que me gusta.
P: Guatemala es un país que se ha considerado en desarrollo, pero estamos demostrando que se puede hacer investigación y además investigación de vanguardia. ¿Qué puede decir al respecto tras este tiempo en la enseñanza y en la investigación?.
R: Cuando hubo la guerra en mi país y cuando hubo la intervención militar, más me interesaba pasarme al otro lado, al de la investigación aplicada. Es muy duro vivir en un país donde todo se restringe, todo es violencia, nada se debe crear. Pasar al otro lado significa no meterme en política, no discutir con nadie, dejarle claro a todo el mundo que yo sólo hacía mi trabajo y lo hacía bien.
P: ¿Qué les diría a personas que viven en Guatemala o personas de países con limitaciones de fondos y recursos similares?
R: Les diría que sigan sus sueños. Primero, hay que capacitarse y luego buscar un grupo de investigación que funcione, que trabaje. A mí me costó hacer mi grupo de investigación. Me tardé 10 años en hacerlo.
Empezamos desde cero, en un cuartito chiquito sin nada, donde teníamos ratones y cosas y ahora es un laboratorio con 22 personas, pero me tardé 10 años en hacerlo y no fui sólo yo, es un grupo de gente que lo estaba haciendo.
P: ¿Considera que es posible hacer importantes aportes a la ciencia con pocos recursos?
R: Es posible, nosotros lo demostramos. Comenzamos sin absolutamente nada. Empezamos a escribir proyectos, hablar con gente de seis proyectos que yo escribía al año. La primera vez ninguno fue financiado, la segunda vez uno fue financiado, pero de ahí fue todo un proceso. Tenía que ser exitoso, tenía que publicarse y en base a eso teníamos que pedir el siguiente financiamiento y así. Ahora yo ya casi no escribo proyectos, son mis alumnos los que escriben y ellos buscan su financiamiento. Yo escribo uno o dos al año, ya sólo para mantenerme ocupada.
P: ¿Le ha significado algo, para bien y para mal, ser mujer en este mundo de investigación?
R: Las cosas cuestan el doble, cuestan más porque nos manejamos en un ambiente de envidias. Fui la primera mujer en Guatemala galardonada con la medalla de ciencia y tecnología del Congreso y eso no le gustó a la gente masculina y yo creo que en casi todos los ambientes y países esto es igual. Cuando empecé sabía que era doble trabajo, que iban a poner el dedo tratando de señalar defectos. Entonces hay que esmerarse para que no salga ninguno.
P: ¿A lo largo de su carrera de investigación ha tenido varios logros. Ahora, qué proyecciones y sueños tiene?
R: Lo primero que tengo que hacer es formar gente que me sustituya y que puedan se, mejor si son mujeres. No quiero que me pase lo que le ha pasado a otros que se van retirando, que van envejeciendo y no hay nadie que le sustituyan y lo que hicieron se cae. Eso es lo primero que tengo que hacer.
Lo otro es que yo invertí mucho tiempo en esto y ahora mi sueño es tener una granjita y tener tiempo de retirarme, sembrar, cosas que nunca hice. Tomar largas vacaciones que no fueran de una semana, sino de un mes, cosa que nunca hice.